Durante años, la decisión de intervenir un frenillo lingual se tomaba mirándolo: si parecía corto o grueso, se cortaba. Hoy el criterio es otro. Lo que determina si un frenillo necesita tratamiento no es su aspecto, sino si limita de forma comprobable alguna función: la lactancia, la alimentación, la movilidad de la lengua. Un frenillo de apariencia normal puede estar limitando; otro llamativo puede no dar ningún problema.
¿Qué es la anquiloglosia y cuándo se considera un problema?
La anquiloglosia es una variación anatómica en la que el frenillo lingual restringe la movilidad de la lengua. Se estima que afecta a alrededor del 3-4 % de la población y es más frecuente en varones. La mayoría de los casos no requiere ninguna intervención.
La distinción que maneja hoy la literatura es entre anquiloglosia sin más y anquiloglosia sintomática: aquella en la que el frenillo interfiere de forma demostrable con una función y esa dificultad no se resuelve con las medidas previas adecuadas. Solo la segunda abre la puerta a valorar un tratamiento.
¿Por qué el aspecto del frenillo no basta para decidir?
Porque la anatomía y la función no se corresponden de forma fiable. Dos bebés con frenillos prácticamente idénticos pueden tener evoluciones opuestas: uno mama sin dificultad y el otro no consigue un agarre eficaz.
Por eso la pregunta clínica ha cambiado. No es cómo se ve este frenillo, sino qué es capaz de hacer esta lengua: si se eleva hasta el paladar con la boca abierta, si se proyecta más allá del labio inferior, si se lateraliza sin deformarse. La elevación es el movimiento que más influye en la lactancia, por lo que tiene más peso que los demás parámetros en la valoración.
¿Qué funciones puede alterar una movilidad lingual limitada?
Cuando la restricción es real, puede afectar a:
- La lactancia materna. Es la situación mejor documentada: dolor en el pezón, agarre inestable, tomas largas e ineficaces, escasa transferencia de leche. Conviene saber que estos mismos síntomas tienen otras causas mucho más frecuentes —posición, agarre, técnica—, que deben descartarse primero. La Asociación Española de Pediatría lo explica con detalle para familias.
- La alimentación en niños mayores y adultos: manejo del bolo, masticación, deglución.
- La movilidad necesaria para determinados sonidos del habla.
- La postura de la lengua en reposo.
Una precisión importante, porque circula mucha información confusa: la evidencia que respalda intervenir el frenillo para corregir el habla o para prevenir problemas respiratorios del sueño es débil. La American Academy of Pediatrics lo desaconseja expresamente como indicación preventiva. Que la lengua participe en esas funciones no significa que cortar el frenillo las mejore.
¿Por qué importa la postura de la lengua en reposo?
Porque la lengua es una de las fuerzas que modelan la boca. En reposo, lo esperable es un contacto suave contra el paladar, por detrás de los incisivos superiores, con los labios cerrados y los dientes ligeramente separados.
Esa posición acompaña a la respiración nasal y participa en el desarrollo del maxilar. Cuando la movilidad está comprometida, la postura puede alterarse, y ese dato forma parte de la exploración funcional, también cuando se valora el desarrollo de los maxilares en un tratamiento de ortodoncia.
¿Quién debe valorar un frenillo lingual?
Rara vez un solo profesional. La valoración completa suele implicar, según el caso y la edad:
- Odontopediatra
- Matrona, pediatra o asesora de lactancia (IBCLC), en lactantes
- Otorrinolaringólogo
- Ortodoncista
- Logopeda o terapeuta miofuncional
En lactantes el orden importa: antes de plantear una frenotomía, el bebé debería haber sido evaluado por un experto en lactancia. Buena parte de las dificultades se resuelven ahí, sin cirugía.
¿Cuándo está indicada una frenectomía?
Cuando existe una limitación funcional documentada, no cuando existe un frenillo corto.
Los términos, que a menudo se mezclan:
| Procedimiento | En qué consiste |
|---|---|
| Frenotomía | Sección simple del frenillo |
| Frenectomía | Extirpación del frenillo |
| Frenuloplastia | Sección con reconstrucción del tejido |
La indicación puede plantearse cuando el frenillo interfiere de forma significativa con la lactancia, la alimentación o la movilidad lingual, y esa interferencia persiste tras haber abordado las demás causas posibles. Fuera de ese supuesto, la intervención no aporta un beneficio demostrado.
También conviene contar con lo que viene después: el seguimiento y, cuando se indican, los ejercicios posteriores forman parte del tratamiento, no son un añadido opcional.
Preguntas frecuentes
¿Todos los bebés con frenillo corto necesitan que se lo corten?
No. Un lactante que mama sin dolor materno, con buen agarre y ganancia de peso adecuada no necesita intervención, tenga el frenillo que tenga.
¿Cortar el frenillo mejora la pronunciación?
No hay evidencia sólida que lo respalde como indicación preventiva. Si hay dificultades de habla, lo que corresponde primero es una valoración logopédica.
¿A qué edad se valora?
En cualquier momento. En lactantes, cuando aparecen dificultades con la lactancia. En niños y adultos, cuando se detecta una limitación funcional durante una exploración.
¿Qué pasa si decidimos no intervenir?
En muchos casos, nada. La lengua se adapta y la función se desarrolla con normalidad. Por eso la observación es una opción clínica legítima, no una forma de no hacer nada.
Valoración del frenillo lingual en Cullera
En la Clínica Dental Carolina Ferrer, en Cullera, valoramos el frenillo lingual dentro de una exploración funcional completa, en el marco de la atención odontopediátrica. Cuando el caso lo requiere, coordinamos la valoración con los demás profesionales implicados. Si tiene dudas sobre el frenillo de su hijo o sobre el suyo propio, puede pedir cita y lo revisamos.

Carolina Ferrer Caraco
Odontóloga, n.º de colegiada 46001989
Ilustre Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia
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